Diálogos de Libro

Si hay poesía subterránea en mis palabras, solo tú lo sabes. En ti ha de acabar, puesto que fuiste tú su origen. José Hierro

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El frío.
Cosas mías

El frío.

Ana M. Serrano

Odio la textura de la nieve, el color de la maldita lluvia, el ruido del granizo, el sabor ácido de las nubes oscuras. Odio resbalar sobre la escarcha blanquecina de los amaneceres de invierno, rascar los cristales del coche, el olor a calle en el ascensor.

Renacer.
Poemas

Renacer.

Ana M. Serrano

Renacer serpenteando entre las aguas turbulentas, mar despiadado que mis ojos engendraron.

Canción del amor prohibido (y versión)
Poemas

Canción del amor prohibido (y versión)

Ana M. Serrano

“Solo tú y yo sabemos lo que ignora la gente / al cambiar un saludo ceremonioso y frío, / porque nadie sospecha que es falso tu desvío, / ni cuanto amor esconde mi gesto indiferente.”

La calle del Espejo II.
Relatos

La calle del Espejo II.

Ana M. Serrano

Espejos de su infancia, olor a trementina y aceites, a húmedos óleos, a libros antiguos y a barandillas floreadas… Contempla el final de ese maravilloso atardecer madrileño con la sonrisa aun dibujada en su boca mientras se deja atrapar de nuevo por el fluir incesante de sus pensamientos. Así, buceando entre cuadernos y diccionarios, aprovecha para enfrascarse otra vez en la escritura.

La calle del Espejo.
Relatos

La calle del Espejo.

Ana M. Serrano

Enciende un cigarrillo y admira extasiada el espectáculo único que le brinda el verano, la ciudad y una ansiada soledad. Le fascina Madrid, el verano en Madrid, su sol y su cielo, su inmensidad, el calor, la gran urbe y la vida que encierra. Lo aspira, lo siente, hace suyo ese instante único capaz de hacerle olvidar el mar, su mar; segundos sublimes que graba a fuego en su piel, en su alma. Afortunada ella que, llevando el sur y la sal en sus venas, se permite devorar la grandeza de la capital justo en los momentos más deseables.

Cuatro siestas. III-Invierno.
Relatos

Cuatro siestas. III-Invierno.

Ana M. Serrano

En las calles blancas y frías se impone la ley del silencio, un silencio que sólo el silbido de un viento gélido se atreve a romper. El mismo que golpea las contraventanas aún abiertas para permitir que la habitación se ilumine con los últimos suspiros de esa pálida luz invernal. Fuera empieza a nevar.

Cuatro siestas. II- Otoño.
Relatos

Cuatro siestas. II- Otoño.

Ana M. Serrano

Cae la tarde plomiza y gris. Demoledora, la incesante lluvia impone su luz mortecina; todo cede ante su inquietante cadencia, silenciosa, implacable. El asfalto de las calles vacías se funde con un cielo tan sombrío y amenazador que nadie se atreve a perturbar.

Cuatro siestas. I-Verano.
Relatos

Cuatro siestas. I-Verano.

Ana M. Serrano

La calma y el bochorno han tomado la tarde; nada rompe el silencio salvo el monótono canto de las cigarras, las únicas que osan desafiar al sofocante verano. Nadie más se atreve a poner un pie en la calle.

Arcones secretos IV
Relatos

Arcones secretos IV

Ana M. Serrano

[…] baila y apuesta su vida al caballo perdedor desafiando la ley de la gravedad y cualquier atisbo de raciocinio —si acaso le restaba algo de cordura tras esa noche—; baila y apuesta una vida deliciosa y deseable, una vida aparentemente perfecta, un hombre cariñoso y tranquilo —el hombre a quien un día amó con el mismo delirio y mucha menos inconsciencia— y que hoy la llena de vacíos.

¿Qué es poesía…?
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¿Qué es poesía…?

Ana M. Serrano

Poesía eres tú. La poesía, como la música, existe desde el origen de los tiempos, porque vivir sin poesía o sin música no será imposible —supongo— pero seguro el mundo se convertiría en un lugar aún más insufrible, inhóspito y aciago. Porque la poesía, como el mar, el siempre mar, ya estaba y era.

Arcones secretos III
Relatos

Arcones secretos III

Ana M. Serrano

… dibuja en su piel cada palabra y cada beso, engulle sin medida, talla en su alma cada deseo y cada suspiro, graba en su memoria cada segundo porque sabe que se va a aferrar a esta noche durante miles de otras noches heladas. Porque Blanca, inconsciente —o no—, intuye que todo es una quimera, un coma de la razón, un segundo efímero, un delicioso delirio que nadie jamás nadie le podrá arrebatar.

Arcones secretos II
Relatos

Arcones secretos II

Ana M. Serrano

Palabras abandonadas a su suerte, palabras convertidas en susurros, susurros que se evaporan en sus labios cada vez más próximos, cada vez más húmedos. La mirada de Blanca, enorme, se hace irresistible para Jaime que se zambulle en ella incapaz de pensar en nada más.

Imán. Tu voz
Minipost

Imán. Tu voz

Ana M. Serrano

Me acerco a ti despacio, trémula, fascinada. Sed de tu voz, eco en mis oídos. No te veo, sólo escucho. …

Empeños (*)
Poemas

Empeños (*)

Ana M. Serrano

Y el mundo empeñado en poner horas a los días, días a la semana, semanas a los meses, meses al …

Silencios
Poemas

Silencios

Ana M. Serrano

Lo más duro fue el silencio. Lo que siempre callaste, lo que nunca te dije, lo que nunca supimos… Fue …

Soneto imperfecto:
Poemas

Soneto imperfecto:

Ana M. Serrano

Quiero vivir al borde del abismo, En el límite de lo prohibido, Sobre el filo de la navaja caminar El …

Casualidad-II
Relatos

Casualidad-II

Ana M. Serrano

El local se fue llenando de gente, de ruido, de conversaciones, de calor, de humo… Ellos no oían nada ni …

El bucle:
Relatos

El bucle:

Ana M. Serrano

Te levantaste, era tarde. Habías dormido mal y te dolía la cabeza. Despacio fuiste a la cocina; pensabas en todo …

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