Diálogos de Libro

Si hay poesía subterránea en mis palabras, solo tú lo sabes. En ti ha de acabar, puesto que fuiste tú su origen. José Hierro

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Cada país alimenta a sus bestias.
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Cada país alimenta a sus bestias.

Ana M. Serrano

Tanto en la jurisprudencia como en el criterio de un juez caben todos esos prejuicios machistas de los que se nutren las diferentes manadas patrias. En España alimentamos a nuestras bestias con el pienso de la humillación femenina.

Me siento poderosa.
Cosas mías

Me siento poderosa.

Ana M. Serrano

Me siento poderosa porque ese concepto de poder asociado a la pasta, a la influencia y a la capacidad de decidir el futuro de la humanidad me importa una mierda. Porque dirigir me importa una mierda. Porque me basta con que no me dirijan.

Corazón dividido.
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Corazón dividido.

Ana M. Serrano

Con el corazón dividido afronto este año la jornada del 8 de marzo. Porque de un tiempo a esta parte siento que nos manipulan. Que estamos cayendo en una nueva trampa ideológica que desvirtúa el concepto feminismo y que no sólo nos arrastra, nos perjudica.

Sr. Sánchez:
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Sr. Sánchez:

Ana M. Serrano

No insulte nuestra inteligencia tratando de disfrazar su desvergonzada avidez de poder con falsas insinuaciones de concordia. No sea usted tan “complaciente” con el radicalismo de cualquier signo. No venda su alma al diablo. Y si lo hace, no pretenda convencernos de lo contrario. Eso sí, sepa que se va cargar su país y su partido, lo que queda de él. Con toda seguridad (o eso aparenta), no le importe lo más mínimo, pero al menos sea consciente de ello y déjese de milongas e indefiniciones.

Sin anestesia ni nada, oigan.
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Sin anestesia ni nada, oigan.

Ana M. Serrano

No soy votante conservadora. Nunca lo he sido y, con toda seguridad, nunca lo seré. Al menos, no mientras la derecha siga entendiendo la sociedad como un conjunto de individuos adocenados y dóciles a los que manipular a su antojo. Hubiera sido votante de la izquierda socialista si no me hubieran decepcionado a los tres minutos de alcanzar el poder, demostrando que mantener el analfabetismo y la incultura les permite manejar el chiringuito del trapicheo y el amaño con la misma impunidad que sus contrarios. Por ello, a la hora de buscar alternativas, he sido muy cuidadosa; he mirado con lupa cada propuesta, cada programa, pero y por encima de todo, he examinado la honestidad del sujeto candidato a condicionar mi vida, el futuro de todo un país durante los próximos cuatro años.

No perdamos la cordura.
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No perdamos la cordura.

Ana M. Serrano

Stalin no ha resucitado. No se han confabulado todos los demonios del comunismo más reaccionario para “tomar por asalto” los escaños y concejalías que nuestros mangantes más preciados van a tener que desalojar en breve. Ni siquiera gobierna la ultraizquierda radical. De hecho, y de momento, no gobierna nadie. Simplemente se ha producido un cambio. El cambio por el que llevábamos piándolas desde los tiempos aquéllos en que Zapatero negaba la evidencia. O antes, incluso.

Y sí, los cambios suelen dar vértigo.

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