Diálogos de Libro

Nadie puede enjaular los ojos de una mujer que se acerca a una ventana, ni prohibirles que surquen el mundo hasta confines ignotos. Carmen Martín Gaite.

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Muros que hablan

Dices que has llegado al final; ante ti un muro inquebrantable, sólido, firme; un muro de hormigón armado de desengaños, de esfuerzos inútiles, de intentos, de ladrillos de abandono. Crece con tu mirada, se vuelve infinito. Sientes el vértigo de lo  inalcanzable, de la nada.

Dices… ¿Qué? No, no, no lo digas. ¡Ni siquiera lo pienses! No.

¿Te rindes? ¿Que no hay salida, ni subida? ¿Que estás derrotada? ¡Escucha, escúchame!

Te tapas los oídos, no quieres oír ni ver. Apoyas la espalda contra la pared, te vas escurriendo, sentada en el suelo contemplas el camino que dejaste atrás: un abismo en tu mirada, una lágrima fugada, fugaz…

Vas perdiendo fuerza, te disuelves, me asustas. Grito, intento sacudirte. Murmuras algo, no te entiendo, siento el pánico… Ahora sí, dices que ya no tienes miedo, te diluyes inmutable, te desvaneces. Tiemblo, me ahogo, enmudezco.

La sirena rompe el atronador silencio.

_ ¡Corre! Aún está viva; si nos damos prisa  hay muchas esperanzas de salvarla.

_ Tu esperanza es mi desdicha, si me salvas me condenas…

En el muro gotea una palabra inacabada, rojo sangre…

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Relatos

Día veintitrés. Surrealismo áspero.

Son extraños los tiempos estos de surrealismo áspero, de viajes interiores hacia espacios fronterizos donde se desatan los motines del cautiverio en la más absoluta privacidad, la de uno mismo. Y sólo queda una tarea: lidiar con los propios demonios hasta que el nuevo día te deje escuchar otra vez su música.

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Ana M. Serrano

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Ana M. Serrano