Diálogos de Libro

Si hay poesía subterránea en mis palabras, solo tú lo sabes. En ti ha de acabar, puesto que fuiste tú su origen. José Hierro

Menu

Esas mañanas de domingo.

Y cambias el libro por una cerveza y el sofá por una silla metálica. Y el sol sigue ahí. Y es más cálido de lo pensabas porque ya es marzo.

Esas mañanas de domingo en las que, pese al sol, tu máxima ambición es mimetizarte con el sofá y convertir tus manos en una especie de garfio enganchado a un libro. Y suena el teléfono y es tu amiga. Y cambias el libro por una cerveza y el sofá por una silla metálica. Y el sol sigue ahí. Y es más cálido de lo pensabas porque ya es marzo. Y mola. Esas mañanas…

Y la silla metálica es mucho más blandita que el sofá. Y tu amiga es la misma niña pequeña que saltaba a la comba contigo en el patio del colegio. La misma quinceañera que se enamoró por primera vez del chico más guapo de la clase. Ese que te encantaba y se ligó ella. Y tú te morías de envidia, pero sonreías al verlos tan felices y tan inconscientes. Porque era tu amiga y eso era lo único importante. La misma que te esperó mientras tú vivías tu vida loca. La misma a la que esperaste mientras ella vivía su vida loca.

Y es que hay mañanas de domingo que huelen a primavera.

Newsletter

La forma más sencilla de estar al día de todo lo que se publica en Diálogos de Libro.

Puedes ejercer en cualquier momento tus derechos de acceso, rectificación, cancelación y oposición sobre tus datos.

Relatos

Primavera, Notre Dame y otros delirios.

Es abril y llueve. Camuflada tras un visillo miro la lluvia caer y pienso. Y entonces recuerdo otra mañana igual de lluviosa y agreste, cuando no estaba en casa, sino en la calle.

Ana M. Serrano

La Mendiga.

Porque ella ya está allí. Como cada día, la mendiga ha desplegado todo su material de guerra callejero: la silla, el vaso de plástico, las mantas de colorines sobre las piernas. La escena ya es rutina.

Ana M. Serrano

Desierto.

A las puertas del desierto, antes de cruzar la frontera hacia el lugar donde nace el silencio, se siente ajena al gentío. ¿Para qué viajan?

Ana M. Serrano

Invierno.

Cada año, a partir de abril o mayo, se me olvida el invierno. El sabor a desaliento, el mito deshonesto del cielo de Madrid, la eternidad de árboles pelados, la insensatez de esos pobres almendros desafiando a febrero.

Ana M. Serrano

Ciudades de diseño.

Brasilia, Camberra, Chandigarh, Dubai, Abu Dhabi, Doha…, todas ellas vestidas de una belleza estatuaria digna de museo, parecen estar esperando que alguien les insufle vida.

Ana M. Serrano