Diálogos de Libro

Nadie puede enjaular los ojos de una mujer que se acerca a una ventana, ni prohibirles que surquen el mundo hasta confines ignotos. Carmen Martín Gaite.

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Silencios

Lo más duro fue el silencio. Lo que siempre callaste, lo que nunca te dije, lo que nunca supimos… Fue mucho más fácil dejar de pensarte.

Promesas muertas antes de nacer, frases sepultadas en el  mausoleo del mutismo. Lo que nunca dijimos…

Lo fácil fue no recordarte, lo difícil el mordisco frío de tu silencio. Lo que siempre callaste…

Palabras derramadas en mi boca, palabras ahogadas, engullidas por tus labios hambrientos, las que tragabas ávido, las que callabas…

El deseo de mis piernas envenenado tu cintura te encadenaba a la vida. Lo que también callaste.

Y quise beberme las letras que dibujaste en mi piel.  No te lo dije.

Como tampoco te dije que enfrentados, despojabas mi cuerpo mientras desnudaba tu alma… Porque yo también callaba.

Cruces de caricias, roces de miradas. Lo que el silencio bramaba…

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