Diálogos de Libro

Nadie puede enjaular los ojos de una mujer que se acerca a una ventana, ni prohibirles que surquen el mundo hasta confines ignotos. Carmen Martín Gaite.

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Mi señor

Mi señor

Mi señor, desde este oculto presidio, cautiva entre los muros pesados y fríos de la rutina, desde esta ordenada celda …

Ana M. Serrano

Callejeros

Callejeros

Desde niño supo que la música era su vida. Tenía ocho años cuando le llevaron por primera vez a un …

Ana M. Serrano

Juegos de tankas

Juegos de tankas

No calma el agua la sed que me consume bajo la lluvia; ¡Derrama tu rocío ardiente entre mis labios! Rafa …

Ana M. Serrano

El abuelo

El abuelo

  El abuelo, joven aún, es un hombre curtido por la experiencia, endurecido por una vida difícil y la absurda …

Ana M. Serrano

Por qué no he ido a la huelga

Por qué no he ido a la huelga

Hay muchas razones para apoyar una huelga general en España: el cinismo de unos gobernantes ineficaces cuyo único interés es …

Ana M. Serrano

Imán. Tu voz

Imán. Tu voz

Me acerco a ti despacio, trémula, fascinada. Sed de tu voz, eco en mis oídos. No te veo, sólo escucho. …

Ana M. Serrano

Micro-diálogo

Micro-diálogo

_ Hoy vamos a jugar a que me he ido; yo ya no estoy y tú no existes. _ ¿Te …

Ana M. Serrano

Perder(me) contigo

Perder(me) contigo

Quiero un día sin horas… Devorarlo contigo, bebérmelo entero y mirarte, sí… Y bañarme en ti, en tu piel. Y …

Ana M. Serrano

Besar(te)

Besar(te)

Ayer dibujaste un poema: silueta de mis húmedos labios, tu lengua el pincel, perfecto el trazo. Ambarina miel tu ansia, …

Ana M. Serrano

Empeños (*)

Empeños (*)

Y el mundo empeñado en poner horas a los días, días a la semana, semanas a los meses, meses al …

Ana M. Serrano

Era un «tuit»

Era un «tuit»

Cansada de ser, cansada de estar, cansada de intentar; cansada de no ser, de no estar, de no intentar. Cansada …

Ana M. Serrano

Así No

Así No

Sara leía tranquila recostada en el sofá. Recién terminados los exámenes de su primer año en la universidad se abandonaba …

Ana M. Serrano

Silencios

Silencios

Lo más duro fue el silencio. Lo que siempre callaste, lo que nunca te dije, lo que nunca supimos… Fue …

Ana M. Serrano

Me hace feliz…

Me hace feliz…

Me hace feliz, poeta, ser un instante tu musa. La corriente que un segundo agita el mar de tu tinta, …

Ana M. Serrano

Soneto imperfecto:

Soneto imperfecto:

Quiero vivir al borde del abismo, En el límite de lo prohibido, Sobre el filo de la navaja caminar El …

Ana M. Serrano

Sueños

Sueños

Aprovechaban la hora del recreo para escaparse del “cole”. Entraban al Retiro subidos en la moto, sin casco, riendo, pasando …

Ana M. Serrano

Angustia

Angustia

Paisajes desolados, fríos, parajes baldíos de mi alma que no llena tu mentira. Que esa mano tendida es una puerta …

Ana M. Serrano

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      Lucia Joyce: la bailarina arco iris.

      Lucia Anna Joyce nació en 1907, en la sala para indigentes de un hospital de Trieste. En aquel momento sus padres, James Joyce y Nora Barnacle, vivían en Italia como refugiados tras huir de las miserias de Dublín.

      Ana M. Serrano

      El espíritu indomable de Edmonia Lewis.

      Edmonia Lewis llevaba en el ADN la fuerza de la raza, el amor propio y la insumisión de los inconformistas. Le costó humillaciones, claro. Muchas. También sangre.

      Ana M. Serrano

      Relatos

        El bucle

        Te levantas, es tarde. Has dormido mal. Te duele la cabeza. Despacio, vas a la cocina. Piensas en todo y en nada, en ella… El bucle.

        Ana M. Serrano

        Fantasma.

        La buscaba porque vivía oculta, al margen del ruido del mundo, de las miserias del mundo, de sus propias miserias. La buscaba porque sólo la intuía en la penumbra, como un fantasma de sí misma.

        Ana M. Serrano

        Junio ardiente.

        En Madrid no es primavera hasta que junio te empuja a enfilar el parque temprano, antes de que los excursionistas urbanos adopten su condición de horda, tomando por asalto el espacio reservado a la poesía.

        Ana M. Serrano

        Los días azules.

        Hay días así. Azules, blanditos. Días esponjosos que huelen a oxígeno, a cruasán de mantequilla, a libro de papel, a ratos de infancia.

        Ana M. Serrano

        Primavera, Notre Dame y otros delirios.

        Es abril y llueve. Camuflada tras un visillo miro la lluvia caer y pienso. Y entonces recuerdo otra mañana igual de lluviosa y agreste, cuando no estaba en casa, sino en la calle.

        Ana M. Serrano

        Escritores

          El Madrid de Benito Pérez Galdós. II.

          Benito Pérez Galdós, dotado de una capacidad de observación extraordinaria, toma buena nota de la evolución capitalina, transformándola en palabras. Páginas imprescindibles para entender el contexto social e histórico de la época.

          Ana M. Serrano

          El Madrid de Benito Pérez Galdós. I.

          Pese a las diferencias y las ínfulas de modernidad europeo-contemporáneas del Madrid del siglo XXI, es fácil hallar en él infinidad de vestigios galdosianos. Calles que todavía existen, improntas castizas que han desafiado (y superado) al paso del tiempo.

          Ana M. Serrano

          El Madrid de Pío Baroja, sus casas y sus gentes. II.

          Después de la contienda y el exilio en París, Pío Baroja regresa a Madrid. Es 1940. Tiene entonces 68 años y cerca de cien libros publicados. Se instala en el cuarto piso de la calle Ruiz de Alarcón 12.

          Ana M. Serrano

          Minipost

            Vértigo

            Vértigo: Trastorno del sentido del equilibrio caracterizado por una sensación de movimiento rotatorio del cuerpo o de los objetos que lo rodean.

            Ana M. Serrano

            Generaciones.

            ¿Sabes que pasa, Ignacio? Que cuando me hablas de tus anhelos, de lo que quieres estudiar, jamás mencionas la palabra «libertad».

            Ana M. Serrano

            Nunca nos dejan en paz.

            El pueblo llano, cuando reza, pide lluvia, hijos sanos y un verano que no acabe jamás.

            Ana M. Serrano

            Cuatro

            No existe más espacio, ni surco.

            Ana M. Serrano

            Juegos de tankas

            No calma el agua la sed que me consume bajo la lluvia; ¡Derrama tu rocío ardiente entre mis labios! Rafa …

            Ana M. Serrano