Diálogos de Libro

Si hay poesía subterránea en mis palabras, solo tú lo sabes. En ti ha de acabar, puesto que fuiste tú su origen. José Hierro

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Vendiendo humo. Desahogo-I

Vendiendo humo. Desahogo-I

Estaba a punto de terminar de leer los periódicos del domingo. Una amena actividad que además de mantenerme informada sobre …

Ana M. Serrano

Letras en el Sahara

Letras en el Sahara

¿Por qué hoy un libro y por qué precisamente este libro: Estás en la luna? Porque es precioso, porque es …

Ana M. Serrano

Cuatro

Cuatro

No existe más espacio, ni surco.

Ana M. Serrano

Espectáculos bochornosos

Espectáculos bochornosos

Ayer, media España contemplaba, contemplábamos, a veintidós tipos que le daban patadas a un balón y, en cuanto podían, se …

Ana M. Serrano

Ellos

Ellos

Una pasión infinita, pagana, mórbida, casi obsesiva, inconcebible y enfermiza para algunos, codiciada por otros, a veces incomprendida, eternamente mágica. …

Ana M. Serrano

Mi señor

Mi señor

Mi señor, desde este oculto presidio, cautiva entre los muros pesados y fríos de la rutina, desde esta ordenada celda …

Ana M. Serrano

Callejeros

Callejeros

Desde niño supo que la música era su vida. Tenía ocho años cuando le llevaron por primera vez a un …

Ana M. Serrano

Juegos de tankas

Juegos de tankas

No calma el agua la sed que me consume bajo la lluvia; ¡Derrama tu rocío ardiente entre mis labios! Rafa …

Ana M. Serrano

El abuelo

El abuelo

  El abuelo, joven aún, es un hombre curtido por la experiencia, endurecido por una vida difícil y la absurda …

Ana M. Serrano

Por qué no he ido a la huelga

Por qué no he ido a la huelga

Hay muchas razones para apoyar una huelga general en España: el cinismo de unos gobernantes ineficaces cuyo único interés es …

Ana M. Serrano

Imán. Tu voz

Imán. Tu voz

Me acerco a ti despacio, trémula, fascinada. Sed de tu voz, eco en mis oídos. No te veo, sólo escucho. …

Ana M. Serrano

Micro-diálogo

Micro-diálogo

_ Hoy vamos a jugar a que me he ido; yo ya no estoy y tú no existes. _ ¿Te …

Ana M. Serrano

Perder(me) contigo

Perder(me) contigo

Quiero un día sin horas… Devorarlo contigo, bebérmelo entero y mirarte, sí… Y bañarme en ti, en tu piel. Y …

Ana M. Serrano

Besar(te)

Besar(te)

Ayer dibujaste un poema: silueta de mis húmedos labios, tu lengua el pincel, perfecto el trazo. Ambarina miel tu ansia, …

Ana M. Serrano

Empeños (*)

Empeños (*)

Y el mundo empeñado en poner horas a los días, días a la semana, semanas a los meses, meses al …

Ana M. Serrano

Era un “tuit”

Era un “tuit”

Cansada de ser, cansada de estar, cansada de intentar; cansada de no ser, de no estar, de no intentar. Cansada …

Ana M. Serrano

Así No

Así No

Sara leía tranquila recostada en el sofá. Recién terminados los exámenes de su primer año en la universidad se abandonaba …

Ana M. Serrano

Silencios

Silencios

Lo más duro fue el silencio. Lo que siempre callaste, lo que nunca te dije, lo que nunca supimos… Fue …

Ana M. Serrano

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Artículos

    Marietta Robusti, la Tintoretta silenciada.

    La biografía de Marietta Robusti es un enigma. Algo muy común en la historia del arte, habitualmente despoblada de mujeres. No porque no existan/existieran, sino porque el silencio ha sido y es una de las formas más eficaces de exclusión.

    Ana M. Serrano

    Zenobia Camprubí: el cerebro a la sombra de un ególatra.

    Zenobia Camprubí fue una mujer adelantada a su tiempo. No sólo tuvo una habitación propia, era dueña de varios pisos que alquilaba a extranjeros y de un negocio de arte, decoración y antigüedades, daba clase en la universidad, entraba y salía a su antojo salvo cuando los ataques de pánico de JRJ se lo impedían.

    Ana M. Serrano

    Lucia Joyce: la bailarina arco iris.

    Lucia Anna Joyce nació en 1907, en la sala para indigentes de un hospital de Trieste. En aquel momento sus padres, James Joyce y Nora Barnacle, vivían en Italia como refugiados tras huir de las miserias de Dublín.

    Ana M. Serrano

    Cada país alimenta a sus bestias.

    Tanto en la jurisprudencia como en el criterio de un juez caben todos esos prejuicios machistas de los que se nutren las diferentes manadas patrias. En España alimentamos a nuestras bestias con el pienso de la humillación femenina.

    Ana M. Serrano

    Poemas

      Haiku o el arte de lo pequeño. II

      Hoy, el haiku se escribe en veinticinco lenguas (algunos afirman que en setenta) que representan corrientes culturales diferentes.

      Ana M. Serrano

      Tankas (des) encadenados

      El Tanka es un poema corto, sin rima de cinco versos (5-7-5-7-7 sílabas); el tercero es el eje.

      Ana M. Serrano

      Renacer.

      Renacer serpenteando entre las aguas turbulentas, mar despiadado que mis ojos engendraron.

      Ana M. Serrano

      Canción del amor prohibido (y versión)

      “Solo tú y yo sabemos lo que ignora la gente / al cambiar un saludo ceremonioso y frío, / porque nadie sospecha que es falso tu desvío, / ni cuanto amor esconde mi gesto indiferente.”

      Ana M. Serrano

      Relatos

        La mujer que buscaba.

        Mientras escribe agitada por el levante gaditano, lee en Internet  —las cosas estas de la era digital— una historia de mujeres, de una mujer. Habla de amor y rebeldía. La historia. También de ira y de obstáculos.

        Ana M. Serrano

        Amanecer.

        Callejones de suburbio. Rejas oxidadas en las ventanas, algún que otro cristal roto, muros desconchados, telefonillos quemados, cabinas reventadas, broncas y jeringuillas.

        Ana M. Serrano

        Sospecha – II.

        Aunque se esforzaba por adivinar cómo había llegado hasta allí, solo veía una luz irreal, la nieve amontonada a ambos lados de la acera, la indiferencia del policía

        Ana M. Serrano

        Intrusos.

        La primera vez que los vi un grito de terror se ahogó en mi garganta. Fue la noche del 16 de septiembre.

        Ana M. Serrano

        Minipost

          Generaciones.

          ¿Sabes que pasa, Ignacio? Que cuando me hablas de tus anhelos, de lo que quieres estudiar, jamás mencionas la palabra “libertad”.

          Ana M. Serrano

          Nunca nos dejan en paz.

          El pueblo llano, cuando reza, pide lluvia, hijos sanos y un verano que no acabe jamás.

          Ana M. Serrano

          Vértigo

          Tras subir varios pisos de sosiego, Isabel se quedó sin aliento.

          Ana M. Serrano

          Cuatro

          No existe más espacio, ni surco.

          Ana M. Serrano

          Juegos de tankas

          No calma el agua la sed que me consume bajo la lluvia; ¡Derrama tu rocío ardiente entre mis labios! Rafa …

          Ana M. Serrano

          Recomendado

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            Ana M. Serrano

            El espíritu indomable de Edmonia Lewis.

            Edmonia Lewis llevaba en el ADN la fuerza de la raza, el amor propio y la insumisión de los inconformistas. Le costó humillaciones, claro. Muchas. También sangre.

            Ana M. Serrano

            Camille Claudel, la escultora maldita.

            Camille Claudel, la hermana de Paul Claudel, la amante musa de Rodin. Por eso se la recuerda en la historia. No porque fuera la mejor escultora de su tiempo.

            Ana M. Serrano

            De madres e hijas.

            A Cecilia Bölh de Faber lo de escribir le venía de serie. Francisca Larrea, su madre, tradujo a Lord Byron y a Mary Wollstonecraft.

            Ana M. Serrano