Diálogos de Libro

Si hay poesía subterránea en mis palabras, solo tú lo sabes. En ti ha de acabar, puesto que fuiste tú su origen. José Hierro

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Gris.

Un ser agotado, solitario, contradictorio, que no encuentra su lugar en el mundo y no sabe (no se atreve) cómo ponerle fin.

Gris

Un ser gordo que aborrece la gordura. Un ser viejo que detesta la vejez. Un ser mediocre que no soporta la mediocridad. Un ser deforme que persigue la belleza. Un ser enfermo que tiene pánico a la enfermedad, al dolor, a la decadencia. Un ser esclavo de los cánones que grita por la libertad. Un ser estúpido y gris que hubiera matado por ser inteligente, extrovertido, carismático. Un ser que hubiera querido hacer algo digno y sólo se ha dedicado a desperdiciar el tiempo. Un ser ridículo y absurdo que lucha cada día contra lo único que no puede detener. Un ser agotado, solitario, contradictorio, que no encuentra su lugar en el mundo y no sabe (no se atreve) cómo ponerle fin. Un ser que se odia y sufre mucho más que si le odiaran los demás. No hay consuelo ni remedio ni marcha atrás. Igual en otra vida… Y mientras, tira.

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Cosas mías

Los días azules.

Hay días así. Azules, blanditos. Días esponjosos que huelen a oxígeno, a cruasán de mantequilla, a libro de papel, a ratos de infancia.

Ana M. Serrano

Primavera, Notre Dame y otros delirios.

Es abril y llueve. Camuflada tras un visillo miro la lluvia caer y pienso. Y entonces recuerdo otra mañana igual de lluviosa y agreste, cuando no estaba en casa, sino en la calle.

Ana M. Serrano

La Mendiga.

Porque ella ya está allí. Como cada día, la mendiga ha desplegado todo su material de guerra callejero: la silla, el vaso de plástico, las mantas de colorines sobre las piernas. La escena ya es rutina.

Ana M. Serrano

Desierto.

A las puertas del desierto, antes de cruzar la frontera hacia el lugar donde nace el silencio, se siente ajena al gentío. ¿Para qué viajan?

Ana M. Serrano