Diálogos de Libro

Si hay poesía subterránea en mis palabras, solo tú lo sabes. En ti ha de acabar, puesto que fuiste tú su origen. José Hierro

Menu

Porque hay cosas en la vida que sólo hago por placer.

Rosamond tiene 73 años y acaba de morir. Gill, su sobrina, debe encontrar a Imogen pero no sabe cómo; sólo tiene el vago recuerdo de una pequeña niña rubia y ciega.

Mis libros

La lluvia antes de caer. Jonathan Coe.

Veinte fotografías, unas cuantas cintas de cassette —sí, sí, de esas que a veces se enganchaban y se enredaban; esas cintas, hoy casi una reliquia, cuyo sonido nada tiene que ver con nuestros MP3— y una nota escrita por Rosamond. Tres elementos más que suficientes para que  Jonathan Coe escriba una de las novelas más deliciosas que he leído en mi vida.

Rosamond tiene 73 años y acaba de morir. Gill, su sobrina, debe encontrar a Imogen pero no sabe cómo; sólo tiene el vago recuerdo de una pequeña niña rubia y ciega. Así empieza una historia de mujeres, de madres e hijas, de culpas y deseos; una historia tierna y cruel, de amor y pasiones, de contradicciones…, una historia de misterio, mucho misterio. Y  también un retrato de la sociedad inglesa desde la II Guerra Mundial hasta los 90′.

La obra no se estructura en los clásicos capítulos, sin embargo cada fotografía es un capítulo, una pequeña historia dentro de una trama que atrapa de principio a fin con sus exquisitas descripciones. Tampoco tiene prólogos ni epílogos, simplemente es: la cadencia de la narración tan suave como una lluvia continua, dulce e incesante, los personajes fascinantes, el final espléndido, impecable.Porque hay cosas en la vida que sólo hago por placer y una de ellas es leer.

– (…) No me importa que llueva en verano. Hasta me gusta. Es mi lluvia favorita.

– ¿Tu lluvia favorita? –dijo Thea-. Pues la mía es la lluvia antes de caer.

– Pero, cielo, antes de caer en realidad no es lluvia. (…) Es sólo humedad. Humedad en las nubes. (…)

– Ya sé que no existe. Por eso es mi favorita. Porque no hace falta que algo sea de verdad para hacerte feliz, ¿no?

6 Responses to Porque hay cosas en la vida que sólo hago por placer.

  1. El Éxodo says:

    O para entristecerte.

    Besos.

  2. Tan suave como la lluvia continua. Muy bonito Reina. Anoto tu propuesta. Yo guardo un gran recuerdo de esas cintas de cassette y efectivamente nada tenia que ver su sonido con los MP3. Recuerdo que existian unas especialesd e cromo, que se escuchaban muy bien. Besos.

    • Reina says:

      Hola Marcos! Qué tiempos los de las cintas por diosssss!!! 😉

      En cuanto a la novela, ya vas a ver, te va a gustar; la leí en una tarde, es una delicia.

      Muchos besos

  3. Pingback: Libros para llevar | Diálogos de Libro

Newsletter

La forma más sencilla de estar al día de todo lo que se publica en Diálogos de Libro.

Puedes ejercer en cualquier momento tus derechos de acceso, rectificación, cancelación y oposición sobre tus datos.

Artículos

Zenobia Camprubí: el cerebro a la sombra de un ególatra.

Zenobia Camprubí fue una mujer adelantada a su tiempo. No sólo tuvo una habitación propia, era dueña de varios pisos que alquilaba a extranjeros y de un negocio de arte, decoración y antigüedades, daba clase en la universidad, entraba y salía a su antojo salvo cuando los ataques de pánico de JRJ se lo impedían.

Ana M. Serrano

Lucia Joyce: la bailarina arco iris.

Lucia Anna Joyce nació en 1907, en la sala para indigentes de un hospital de Trieste. En aquel momento sus padres, James Joyce y Nora Barnacle, vivían en Italia como refugiados tras huir de las miserias de Dublín.

Ana M. Serrano

Cada país alimenta a sus bestias.

Tanto en la jurisprudencia como en el criterio de un juez caben todos esos prejuicios machistas de los que se nutren las diferentes manadas patrias. En España alimentamos a nuestras bestias con el pienso de la humillación femenina.

Ana M. Serrano

El espíritu indomable de Edmonia Lewis.

Edmonia Lewis llevaba en el ADN la fuerza de la raza, el amor propio y la insumisión de los inconformistas. Le costó humillaciones, claro. Muchas. También sangre.

Ana M. Serrano

Corazón dividido.

Con el corazón dividido afronto este año la jornada del 8 de marzo. Porque de un tiempo a esta parte siento que nos manipulan. Que estamos cayendo en una nueva trampa ideológica que desvirtúa el concepto feminismo y que no sólo nos arrastra, nos perjudica.

Ana M. Serrano

Recomendado

Zenobia Camprubí: el cerebro a la sombra de un ególatra.

Zenobia Camprubí fue una mujer adelantada a su tiempo. No sólo tuvo una habitación propia, era dueña de varios pisos que alquilaba a extranjeros y de un negocio de arte, decoración y antigüedades, daba clase en la universidad, entraba y salía a su antojo salvo cuando los ataques de pánico de JRJ se lo impedían.

Ana M. Serrano

Lucia Joyce: la bailarina arco iris.

Lucia Anna Joyce nació en 1907, en la sala para indigentes de un hospital de Trieste. En aquel momento sus padres, James Joyce y Nora Barnacle, vivían en Italia como refugiados tras huir de las miserias de Dublín.

Ana M. Serrano

El espíritu indomable de Edmonia Lewis.

Edmonia Lewis llevaba en el ADN la fuerza de la raza, el amor propio y la insumisión de los inconformistas. Le costó humillaciones, claro. Muchas. También sangre.

Ana M. Serrano

Camille Claudel, la escultora maldita.

Camille Claudel, la hermana de Paul Claudel, la amante musa de Rodin. Por eso se la recuerda en la historia. No porque fuera la mejor escultora de su tiempo.

Ana M. Serrano

De madres e hijas.

A Cecilia Bölh de Faber lo de escribir le venía de serie. Francisca Larrea, su madre, tradujo a Lord Byron y a Mary Wollstonecraft.

Ana M. Serrano