Diálogos de Libro

Nadie puede enjaular los ojos de una mujer que se acerca a una ventana, ni prohibirles que surquen el mundo hasta confines ignotos. Carmen Martín Gaite.

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El abuelo

 

El abuelo, joven aún, es un hombre curtido por la experiencia, endurecido por una vida difícil y la absurda educación de una época oscura; un hombre de esos que no lloran, que no expresan, que se comen sus sentimientos… Un hombre de abundante pelo canoso y pocas arrugas en torno a los ojos, ni siquiera en la frente, salvo una profunda: la del eterno ceño fruncido. Aunque esa debía tenerla ya a los veinte años -piensa el niño que lo mira sonriente y divertido mientras el abuelo le echa bronca por llevar los cordones desatados. 

Los cordones desatados… A ver, abuelo que ahora se llevan así, ¡que lo otro es de frikis! Ríe y su risa suena a cascabeles, y  su mirada ingenua y limpia se clava en los ojos del abuelo. Su voz cantarina lo desarma, ya no hay ceño -bueno, sí hay ceño pero difuminado por la amplia sonrisa que ilumina la cara del hombre recto y recio. 

Porque el nieto, un niño aún, mantiene la ternura de una infancia feliz, de una vida segura y sosegada, de un mundo donde las lágrimas no está prohibidas y menos aún las risas. Un niño acostumbrado a abrazar y a ser abrazado, a besar, a sentir, a dejar fluir, a fluir. 

Y la mano áspera y nudosa del abuelo alborota la melena del niño. ¡A ver si tus padres te llevan a cortar ese pelo, que pareces una chica! Y el niño se ríe de nuevo y su risa se confunde con el tañir de las campanas de la iglesia. Y con su manita sonrosada y redonda agarra la mano de su abuelo, morena y con alguna mancha oscura, de esas que salen con el paso del tiempo. ¡Ay!, que me despeinas. 

Y ambos se miran, se sonríen; y ambos  observan ese lunar situado justo debajo del ojo derecho, casi en el pómulo… Idéntico lunar en la mejilla atezada del abuelo y en la carita lozana del nieto. 

                          _Te quiero, abuelo 

Y el abuelo, con la mirada algo velada por la emoción que ya no trata de disimular, siente que su vida vale la pena, que todo ha valido la pena, que el mundo es un lugar donde le gusta estar. 

Reina, 8 de octubre de 2010 

@senovilla_jfs @artecar24: ¡Gracias amigos por vuestra iniciativa! 

  

Los abuelos siempre han convivido con sus nietos, siempre han estado ahí  pero ahora que estan de moda es precisamente cuando más solos se encuentran, más abandonados y menos respetados. No lo merecen, nadie lo merece. #Convivencia 

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