Diálogos de Libro

Nadie puede enjaular los ojos de una mujer que se acerca a una ventana, ni prohibirles que surquen el mundo hasta confines ignotos. Carmen Martín Gaite.

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Diccionario de literatura para esnobs…

Yo creo que este diccionario —se estructura como tal, de la a a la z aportando datos biográficos, muy pocos literarios, de artistas nacidos a finales del s XIX o principios del XX, definiciones de ciertos movimientos vanguardistas que resultan arcaicos hoy en día, grupitos elitistas (happy fews, beat generation, en fin...) y lugares como el nostálgico Café de Flore, el Hafa o la famosa Carnaby Street— es más un homenaje a ciertas musas de los 60 y los 70, a la excentricidad y a una vanguardia francesa (pocos artistas menciona que no sean franceses) algo trasnochada.

…y (sobre todo) para los que no lo son.

¡Toma ya!

Hace un par de meses que vengo dándole vueltas al librito en cuestión. Y digo dándole vueltas con toda la intención porque leer —lo que se dice leer— no lo estoy leyendo: no he pasado de la página 30, salvo rápidas ojeadas a la biografía de alguno de los estrafalarios personajes que el autor, Fabrice Gaignault, considera dignos miembros de tan selecto club.

Lo compré por impulso, por curiosidad, porque nada más publicarse los medios se lanzaron a elogiar sus cualidades literarias y culturales —comportamiento nada esnob, el mío— hasta la exaltación, porque me hizo gracia el título y, sobre todo, porque me gustó muchísimo la portada de Sara Morante.

Publicaciones literarias y no literarias nos detallan sin cesar las virtudes de la obra: agilidad, ironía, sentido del humor, ingenio… En resumen, irresistible e imprescindible para cualquier lector. ¿Para cualquiera?

Yo creo que este diccionario —se estructura como tal, de la a a la z aportando datos biográficos, muy pocos literarios, de artistas nacidos a finales del s XIX o principios del XX, definiciones de ciertos movimientos vanguardistas que resultan arcaicos hoy en día, grupitos elitistas (happy fews,  beat generation, en fin…) y lugares como el nostálgico Café de Flore, el Hafa o la famosa Carnaby Street— es más un homenaje a ciertas musas de los 60 y los 70, a la excentricidad y a una vanguardia francesa (pocos artistas menciona que no sean franceses) algo trasnochada.

El prólogo “casi esnob” de José Carlos Llop me deja fría, vamos a dejarlo ahí.

El prefacio del autor me empieza a provocar ráfagas de irritación: “El esnob literario no soporta que nadie sepa más que él sobre su ámbito predilecto. Empiezo a identificarme como no esnob… Y continua: “De modo que recurrirá a los más vergonzosos procedimientos para noquear al ingenuo que se atreva a boxear en su territorio”. Ciertamente, formo parte de una clase vulgar e inculta.

La lista de los libros odiados por los esnobs literarios —creí que apuntaría hacia bodrios de la talla de Dan Brown— me sitúa definitivamente al margen de tan selecta especie.

Finalmente, me sorprende sobremanera encontrar a Kathy Acker —¡colmada de glamour por si fuera poco!— al lado de Andy Warhol, Marcel Proust (por muy difícil y raro que nos resulte) o incluso de Annemarie Schwarzenbach… Aunque es una opinión personal que nadie tiene por qué compartir.

Sigo pensando que los escritores no son buenos por desconocidos; tampoco lo son por conocidos y premiados. Los buenos escritores jamás pasan de moda, sólo los mediocres caen el olvido, aunque posiblemente muchos buenos hayan pasado y continúen pasando desapercibidos y otros malos, malísimos sigan ocupando los primeros puestos de las listas de los más vendidos.

Tal vez haya perdido la capacidad de captar cierto tipo de ironía o quizá nunca haya entendido las sutilezas de un determinado sentido del humor. Lo que está claro que esnob no soy, aunque sí indudablemente extraña pues tan solo he encontrado una opinión desfavorable entre las cientos que cantan las alabanzas de este peculiar diccionario:

Diccionario de literatura para esnobs

[…] Si artefacto cultista era el anterior, este lo sobrepasa, pero cuenta con un arma menos pomposa: el cínico sentido del humor está en mi opinión mucho mejor resuelto. Incluso a veces gana altura. Galería de decadentistas crepusculares o en noche cerrada, comedores de sobras con manos de duquesa y gentes con abrigo de color tabaco en forma de violón, amantes de la porcelana azul y de la vida exorbitante, contracorriente, salmónida. Comete la misma falta que los dos libros anteriores: poquísima información sobre el planeta que habla en castellano. Aquí figuran muchos ingleses, casi todos los franceses, algún americano y casi ningún hispanoparlante, naturalmente por desconocimiento. Por lo que el autor, otro periodista, cuenta de ellos, todos parecen genios o han ganado un accésit a la genialidad. La realidad será más cruda. Pero al fin y al cabo es una cosa para “esnobs”, esa clase de gente que descubre cada tarde una nueva sensación del siglo, “the next big thing”, aunque tantos y tantos de sus “descubrimientos” pertenezcan al siglo XIX.

José Antonio Martínez Abarca

Vía Crítica Literaria – La Opinión de Murcia.

Y, como todo hay que decirlo, quisiera por último llamar vuestra atención sobre lo único que, a mi juicio, vale la pena del libro: la ilustraciones de Sara Morante: lineas claras y precisas exclusivamente en blanco, rojo y negro. Os dejo el enlace a su blog y una pequeña muestra de la litografías que podréis encontrar. ¡Disfrutadlas!

Reina, 25 de abril de 2011

One Response to Diccionario de literatura para esnobs…

  1. No he leído el libro pero tienes razón, las ilustraciones son fabulosas. Saludos.

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