Diálogos de Libro

Si hay poesía subterránea en mis palabras, solo tú lo sabes. En ti ha de acabar, puesto que fuiste tú su origen. José Hierro

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Gris.

Gris.

Un ser agotado, solitario, contradictorio, que no encuentra su lugar en el mundo y no sabe (no se atreve) cómo ponerle fin.

Ana M. Serrano

Zenobia Camprubí: el cerebro a la sombra de un ególatra.

Zenobia Camprubí: el cerebro a la sombra de un ególatra.

Zenobia Camprubí fue una mujer adelantada a su tiempo. No sólo tuvo una habitación propia, era dueña de varios pisos que alquilaba a extranjeros y de un negocio de arte, decoración y antigüedades, daba clase en la universidad, entraba y salía a su antojo salvo cuando los ataques de pánico de JRJ se lo impedían.

Ana M. Serrano

Historias de mujeres.

Historias de mujeres.

Hay tantas mujeres fascinantes, desconocidas, ignoradas, olvidadas, que a veces no sé por cuál empezar. Seguir, más bien.

Ana M. Serrano

Lucia Joyce: la bailarina arco iris.

Lucia Joyce: la bailarina arco iris.

Lucia Anna Joyce nació en 1907, en la sala para indigentes de un hospital de Trieste. En aquel momento sus padres, James Joyce y Nora Barnacle, vivían en Italia como refugiados tras huir de las miserias de Dublín.

Ana M. Serrano

Cada país alimenta a sus bestias.

Cada país alimenta a sus bestias.

Tanto en la jurisprudencia como en el criterio de un juez caben todos esos prejuicios machistas de los que se nutren las diferentes manadas patrias. En España alimentamos a nuestras bestias con el pienso de la humillación femenina.

Ana M. Serrano

Me siento poderosa.

Me siento poderosa.

Me siento poderosa porque ese concepto de poder asociado a la pasta, a la influencia y a la capacidad de decidir el futuro de la humanidad me importa una mierda. Porque dirigir me importa una mierda. Porque me basta con que no me dirijan.

Ana M. Serrano

El espíritu indomable de Edmonia Lewis.

El espíritu indomable de Edmonia Lewis.

Edmonia Lewis llevaba en el ADN la fuerza de la raza, el amor propio y la insumisión de los inconformistas. Le costó humillaciones, claro. Muchas. También sangre.

Ana M. Serrano

El frío.

El frío.

Odio la textura de la nieve, el color de la maldita lluvia, el ruido del granizo, el sabor ácido de las nubes oscuras. Odio resbalar sobre la escarcha blanquecina de los amaneceres de invierno, rascar los cristales del coche, el olor a calle en el ascensor.

Ana M. Serrano

Esos zapatos naranjas.

Esos zapatos naranjas.

El naranja es un tono insumiso. Sabe agridulce cuando estalla entre los dientes. Es infalible al tacto y al olfato, fascinante para la vista. Te obliga a pensar en picado.

Ana M. Serrano

Corazón dividido.

Corazón dividido.

Con el corazón dividido afronto este año la jornada del 8 de marzo. Porque de un tiempo a esta parte siento que nos manipulan. Que estamos cayendo en una nueva trampa ideológica que desvirtúa el concepto feminismo y que no sólo nos arrastra, nos perjudica.

Ana M. Serrano

Hablando de ARCO a toro pasado.

Hablando de ARCO a toro pasado.

Teresa Margolles es un icono del arte contemporáneo latinoamericano (un filón, por cierto, de creatividad y trabajo a conciencia) que lleva más de tres décadas denunciando de manera explícita la violencia, especialmente la que sufren las mujeres en todo el mundo.

Ana M. Serrano

Los días rojos.

Los días rojos.

Hay días así. Desordenados, furiosos. Pueden ser sucios, sombríos o apagados; grises o negros. Un tal Capote los tiñó de rojo. Días perversos en los que nada sucede.

Ana M. Serrano

Camille Claudel, la escultora maldita.

Camille Claudel, la escultora maldita.

Camille Claudel, la hermana de Paul Claudel, la amante musa de Rodin. Por eso se la recuerda en la historia. No porque fuera la mejor escultora de su tiempo.

Ana M. Serrano

De madres e hijas.

De madres e hijas.

A Cecilia Bölh de Faber lo de escribir le venía de serie. Francisca Larrea, su madre, tradujo a Lord Byron y a Mary Wollstonecraft.

Ana M. Serrano

Amanecer.

Amanecer.

Callejones de suburbio. Rejas oxidadas en las ventanas, algún que otro cristal roto, muros desconchados, telefonillos quemados, cabinas reventadas, broncas y jeringuillas.

Ana M. Serrano

Sospecha – II.

Sospecha – II.

Aunque se esforzaba por adivinar cómo había llegado hasta allí, solo veía una luz irreal, la nieve amontonada a ambos lados de la acera, la indiferencia del policía

Ana M. Serrano

Intrusos.

Intrusos.

La primera vez que los vi un grito de terror se ahogó en mi garganta. Fue la noche del 16 de septiembre.

Ana M. Serrano

Sospecha. I.

Sospecha. I.

La noche del 19 de noviembre, el silencio reinaba en el pequeño hotel de Kitzbühel. Anke dormitaba apoyada sobre el mostrador…

Ana M. Serrano

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Artículos

    Zenobia Camprubí: el cerebro a la sombra de un ególatra.

    Zenobia Camprubí fue una mujer adelantada a su tiempo. No sólo tuvo una habitación propia, era dueña de varios pisos que alquilaba a extranjeros y de un negocio de arte, decoración y antigüedades, daba clase en la universidad, entraba y salía a su antojo salvo cuando los ataques de pánico de JRJ se lo impedían.

    Ana M. Serrano

    Lucia Joyce: la bailarina arco iris.

    Lucia Anna Joyce nació en 1907, en la sala para indigentes de un hospital de Trieste. En aquel momento sus padres, James Joyce y Nora Barnacle, vivían en Italia como refugiados tras huir de las miserias de Dublín.

    Ana M. Serrano

    Cada país alimenta a sus bestias.

    Tanto en la jurisprudencia como en el criterio de un juez caben todos esos prejuicios machistas de los que se nutren las diferentes manadas patrias. En España alimentamos a nuestras bestias con el pienso de la humillación femenina.

    Ana M. Serrano

    El espíritu indomable de Edmonia Lewis.

    Edmonia Lewis llevaba en el ADN la fuerza de la raza, el amor propio y la insumisión de los inconformistas. Le costó humillaciones, claro. Muchas. También sangre.

    Ana M. Serrano

    Corazón dividido.

    Con el corazón dividido afronto este año la jornada del 8 de marzo. Porque de un tiempo a esta parte siento que nos manipulan. Que estamos cayendo en una nueva trampa ideológica que desvirtúa el concepto feminismo y que no sólo nos arrastra, nos perjudica.

    Ana M. Serrano

    Poemas

      Haiku o el arte de lo pequeño. II

      Hoy, el haiku se escribe en veinticinco lenguas (algunos afirman que en setenta) que representan corrientes culturales diferentes.

      Ana M. Serrano

      Tankas (des) encadenados

      El Tanka es un poema corto, sin rima de cinco versos (5-7-5-7-7 sílabas); el tercero es el eje.

      Ana M. Serrano

      Renacer.

      Renacer serpenteando entre las aguas turbulentas, mar despiadado que mis ojos engendraron.

      Ana M. Serrano

      Canción del amor prohibido (y versión)

      “Solo tú y yo sabemos lo que ignora la gente / al cambiar un saludo ceremonioso y frío, / porque nadie sospecha que es falso tu desvío, / ni cuanto amor esconde mi gesto indiferente.”

      Ana M. Serrano

      Relatos

        Amanecer.

        Callejones de suburbio. Rejas oxidadas en las ventanas, algún que otro cristal roto, muros desconchados, telefonillos quemados, cabinas reventadas, broncas y jeringuillas.

        Ana M. Serrano

        Sospecha – II.

        Aunque se esforzaba por adivinar cómo había llegado hasta allí, solo veía una luz irreal, la nieve amontonada a ambos lados de la acera, la indiferencia del policía

        Ana M. Serrano

        Intrusos.

        La primera vez que los vi un grito de terror se ahogó en mi garganta. Fue la noche del 16 de septiembre.

        Ana M. Serrano

        Sospecha. I.

        La noche del 19 de noviembre, el silencio reinaba en el pequeño hotel de Kitzbühel. Anke dormitaba apoyada sobre el mostrador…

        Ana M. Serrano

        Minipost

          Generaciones.

          ¿Sabes que pasa, Ignacio? Que cuando me hablas de tus anhelos, de lo que quieres estudiar, jamás mencionas la palabra “libertad”.

          Ana M. Serrano

          Nunca nos dejan en paz.

          El pueblo llano, cuando reza, pide lluvia, hijos sanos y un verano que no acabe jamás.

          Ana M. Serrano

          Vértigo

          Tras subir varios pisos de sosiego, Isabel se quedó sin aliento.

          Ana M. Serrano

          Cuatro

          No existe más espacio, ni surco.

          Ana M. Serrano

          Juegos de tankas

          No calma el agua la sed que me consume bajo la lluvia; ¡Derrama tu rocío ardiente entre mis labios! Rafa …

          Ana M. Serrano

          Recomendado

            Zenobia Camprubí: el cerebro a la sombra de un ególatra.

            Zenobia Camprubí fue una mujer adelantada a su tiempo. No sólo tuvo una habitación propia, era dueña de varios pisos que alquilaba a extranjeros y de un negocio de arte, decoración y antigüedades, daba clase en la universidad, entraba y salía a su antojo salvo cuando los ataques de pánico de JRJ se lo impedían.

            Ana M. Serrano

            Lucia Joyce: la bailarina arco iris.

            Lucia Anna Joyce nació en 1907, en la sala para indigentes de un hospital de Trieste. En aquel momento sus padres, James Joyce y Nora Barnacle, vivían en Italia como refugiados tras huir de las miserias de Dublín.

            Ana M. Serrano

            El espíritu indomable de Edmonia Lewis.

            Edmonia Lewis llevaba en el ADN la fuerza de la raza, el amor propio y la insumisión de los inconformistas. Le costó humillaciones, claro. Muchas. También sangre.

            Ana M. Serrano

            Camille Claudel, la escultora maldita.

            Camille Claudel, la hermana de Paul Claudel, la amante musa de Rodin. Por eso se la recuerda en la historia. No porque fuera la mejor escultora de su tiempo.

            Ana M. Serrano

            De madres e hijas.

            A Cecilia Bölh de Faber lo de escribir le venía de serie. Francisca Larrea, su madre, tradujo a Lord Byron y a Mary Wollstonecraft.

            Ana M. Serrano