Diálogos de Libro

Si hay poesía subterránea en mis palabras, solo tú lo sabes. En ti ha de acabar, puesto que fuiste tú su origen. José Hierro

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Muros que hablan

Dices que has llegado al final; ante ti un muro inquebrantable, sólido, firme; un muro de hormigón armado de desengaños, de esfuerzos inútiles, de intentos, de ladrillos de abandono. Crece con tu mirada, se vuelve infinito. Sientes el vértigo de lo  inalcanzable, de la nada.

Dices… ¿Qué? No, no, no lo digas. ¡Ni siquiera lo pienses! No.

¿Te rindes? ¿Que no hay salida, ni subida? ¿Que estás derrotada? ¡Escucha, escúchame!

Te tapas los oídos, no quieres oír ni ver. Apoyas la espalda contra la pared, te vas escurriendo, sentada en el suelo contemplas el camino que dejaste atrás: un abismo en tu mirada, una lágrima fugada, fugaz…

Vas perdiendo fuerza, te disuelves, me asustas. Grito, intento sacudirte. Murmuras algo, no te entiendo, siento el pánico… Ahora sí, dices que ya no tienes miedo, te diluyes inmutable, te desvaneces. Tiemblo, me ahogo, enmudezco.

La sirena rompe el atronador silencio.

_ ¡Corre! Aún está viva; si nos damos prisa  hay muchas esperanzas de salvarla.

_ Tu esperanza es mi desdicha, si me salvas me condenas…

En el muro gotea una palabra inacabada, rojo sangre…

2 Responses to Muros que hablan

  1. Contagias el miedo, Reina y lo hace presente con tus palabras. Es un texto muy duro y muy bueno.

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