Diálogos de Libro

Si hay poesía subterránea en mis palabras, solo tú lo sabes. En ti ha de acabar, puesto que fuiste tú su origen. José Hierro

Menu

Arcones secretos II

Palabras abandonadas a su suerte, palabras convertidas en susurros, susurros que se evaporan en sus labios cada vez más próximos, cada vez más húmedos. La mirada de Blanca, enorme, se hace irresistible para Jaime que se zambulle en ella incapaz de pensar en nada más.

(…)

Palabras abandonadas a su suerte, palabras convertidas en susurros, susurros que se evaporan en sus labios cada vez más próximos, cada vez más húmedos. La mirada de Blanca, enorme, se hace irresistible para Jaime que se zambulle en ella incapaz de pensar en nada más.

— ¿Eres consciente de lo que estamos haciendo? ¿Te das cuenta del lío en que nos vamos a meter?

— ¿Y tú, te das cuenta? —Blanca le mira fijamente— ¿No sabes que en este lío, como tú lo llamas, estamos nadando desde aquella tarde fría en la que temblaron mis manos? ¿No sabes que una noche, cuando todo tu orgullo se diluyó en una copa, te lanzaste como un loco al ojo del huracán?

— ¿Y ahora? —dijo retirándole el mechón que caía sobre su frente, dibujando con el dedo el óvalo de su cara, deteniéndose en sus labios—, ¿qué hacemos ahora con tanto delirio?

Blanca no quiso responder porque en ese momento prefirió cerrar los ojos y dejar de pensar —Dios mío, no; Dios mío, no; Dios mío, no—, abrir la boca y morder su dedo —Dios mío, no— y saborearlo como el más exquisito manjar…

Y cuando volvió a mirarle lo supo sin ninguna duda.

— Bebérnoslo.

Y desapareció todo; la traición, la mentira, el miedo, la culpa…, todo.

Y mientras todo eso se esfumaba el suelo se volvía blando, mórbido, indómito. Y el mundo se tambaleaba cuando sus labios se fundieron en un mar de espuma furiosa e impaciente. Todo se volvía etéreo, inconsistente…, y ese mar salvaje que se abrió bajo sus pies se empeñó después en trepar, encrespado y revuelto, hasta sus ojos, sus manos, sus lenguas exhaustas y sus cuerpos enredados en un abrazo feroz e infinito.

—          ¿Te apetece comer algo?

Blanca le mira desconcertada, intentando sofocar la carcajada que amenaza con salir en estampida.

—       ¿Tú estás de broma? —contesta al tiempo que deja escapar su risa a borbotones.

Claro que quiero comer —piensa sin dejar de reír— a ti. Engullir toda tu carne y devorar toda tu piel hasta el último trocito, hasta el último milímetro, sin dejar ni una migaja en el plato. Eso quiero.

Y no dice nada porque sus ojos lo dicen todo. Porque lo dicen todo los destellos en su pelo, el  brillo de su rostro que parece haberse apoderado de todas las luces del verano de Madrid, porque su piel bronceada y caliente se tensa al sentir el dedo de Jaime que se cuela bajo su blusa rozando suavemente la cima de su pecho. Y le mira como hacía siglos que no miraba a nadie, porque solo le ve a él.

Y Jaime perdido, ahogado en esa mirada y contagiado por su risa apenas logra balbucear:

—     En serio, Blanca, vámonos. No podemos seguir aquí, así.

—    ¿A comer?

—   No puedo contigo, me vacilas, me trastornas –se atasca de nuevo entre carcajadas— a comer, a beber, a fumar…, lo que tú quieras, donde tú quieras. Pero, por favor, ¡vámonos! ¡Me estoy volviendo loco!

—    A comer, a beber, a fumar…, —le susurra ella al oído— lo que tú quieras, donde tú quieras… Invitas tú.

Y ya no hay no; ni Dios mío; ni Dios mío, no. Y ya no hay cordura ni juicio ni conjuras ni infidelidades. Ya no hay miedo ni traiciones ni culpas ni remordimientos. Sólo existe el vértigo, un  abismo blanco cubierto de deseo.

Apuran deprisa sus cervezas, otro cigarrillo mientras pagan; se besan de nuevo como si de verdad estuvieran hambrientos, y devorándose salen a trompicones a la noche sofocante y maravillosa que les abraza cómplice de todas sus fantasías.

Reina, 16 d e febrero de 2011

(…) La historia continua

5 Responses to Arcones secretos II

  1. Pingback: Tweets that mention Arcones secretos | Diálogos de Libro -- Topsy.com

  2. Brillante la noche de Madrid sobre el cabello de blanca, con todas las farolas multiplicadas en su enorme mirada hambrienta. Estupendo Reina, me ha encantado.

  3. I’d should check with you here. Which is not something I often do! I take pleasure in studying a post that can make people think. Also, thanks for permitting me to remark!

  4. Pingback: Arcones secretos | Diálogos de Libro

Newsletter

La forma más sencilla de estar al día de todo lo que se publica en Diálogos de Libro.

Puedes ejercer en cualquier momento tus derechos de acceso, rectificación, cancelación y oposición sobre tus datos.

Relatos

Amanecer.

Callejones de suburbio. Rejas oxidadas en las ventanas, algún que otro cristal roto, muros desconchados, telefonillos quemados, cabinas reventadas, broncas y jeringuillas.

Ana M. Serrano

Sospecha – II.

Aunque se esforzaba por adivinar cómo había llegado hasta allí, solo veía una luz irreal, la nieve amontonada a ambos lados de la acera, la indiferencia del policía

Ana M. Serrano

Intrusos.

La primera vez que los vi un grito de terror se ahogó en mi garganta. Fue la noche del 16 de septiembre.

Ana M. Serrano

Sospecha. I.

La noche del 19 de noviembre, el silencio reinaba en el pequeño hotel de Kitzbühel. Anke dormitaba apoyada sobre el mostrador…

Ana M. Serrano