Diálogos de Libro

Si hay poesía subterránea en mis palabras, solo tú lo sabes. En ti ha de acabar, puesto que fuiste tú su origen. José Hierro

Menu

Lo Último

Juzgamos.

Juzgamos.

Juzgamos. Alegremente. Sin medir las consecuencias. ¿Para qué detenerse a valorar nada si se trata de quedarnos bien a gusto? Impunemente. Sin entender, sin preguntar, sin pensar. ¿Pensar? ¡Qué perdida de tiempo!

Juzgamos. Unos más, otros menos. Algunos con saña, con alevosía, con emoción incluso, sistemáticamente, convirtiendo el juicio en todo un estilo de vida…

Ana M. Serrano

Una carta.

Una carta.

Se trata de una carta. La carta de una madre. Isabel de la Fuente se llama. Su hija se llamaba Cristina y fue una de las cinco niñas que perdieron la vida en el MADRID-ARENA hace apenas seis meses.

Ana M. Serrano

Lo nuestro fue un flechazo.

Lo nuestro fue un flechazo.

Un flechazo de los de verdad, de esos que son como tienen que ser, de los que ocurren cuando menos te lo esperas. Porque para enamorarse en condiciones es requisito indispensable no pensar en ello, porque los flechazos de película no se buscan, te encuentran.
Vamos a imaginarnos un flechazo de esos…

Ana M. Serrano

Aunque tú no lo sepas.

Aunque tú no lo sepas.

No, no lo querías ver. Tal vez ni siquiera podías; la venda era demasiado tupida y cada vez apretaba más. Tus amigas -esas que te llenaban la cabeza de pájaros- no le gustaban. Son unas golfas -te decía- andan siempre por ahí, provocando; un día van a tener un disgusto. También le molestaba tu madre. No entiendo qué tienes que hablar tanto con ella -se burlaba cuando sonaba el teléfono…

Ana M. Serrano

La calle del Espejo II.

La calle del Espejo II.

Espejos de su infancia, olor a trementina y aceites, a húmedos óleos, a libros antiguos y a barandillas floreadas… Contempla el final de ese maravilloso atardecer madrileño con la sonrisa aun dibujada en su boca mientras se deja atrapar de nuevo por el fluir incesante de sus pensamientos. Así, buceando entre cuadernos y diccionarios, aprovecha para enfrascarse otra vez en la escritura.

Ana M. Serrano

Y nada más que añadir…

Y nada más que añadir…

Steve Jobs. 1955-2011. Ten el valor de escuchar a tu corazón y a tu intuición […] Todo lo demás es secundario.

Ana M. Serrano

La calle del Espejo.

La calle del Espejo.

Enciende un cigarrillo y admira extasiada el espectáculo único que le brinda el verano, la ciudad y una ansiada soledad. Le fascina Madrid, el verano en Madrid, su sol y su cielo, su inmensidad, el calor, la gran urbe y la vida que encierra. Lo aspira, lo siente, hace suyo ese instante único capaz de hacerle olvidar el mar, su mar; segundos sublimes que graba a fuego en su piel, en su alma. Afortunada ella que, llevando el sur y la sal en sus venas, se permite devorar la grandeza de la capital justo en los momentos más deseables.

Ana M. Serrano

Libros para llevar

Libros para llevar

Llegó el verano, el calor y el color, los días eternos y sus mágicas noches, las ansiadas vacaciones en la playa, en la montaña o en la ciudad… No importa dónde, todo brilla cuando dejamos de correr y recuperamos el tiempo, nuestro tiempo. Tiempo para todo lo que nos gusta y, como no, tiempo para disfrutar de la lectura.

Ana M. Serrano

Cuatro siestas. III-Invierno.

Cuatro siestas. III-Invierno.

En las calles blancas y frías se impone la ley del silencio, un silencio que sólo el silbido de un viento gélido se atreve a romper. El mismo que golpea las contraventanas aún abiertas para permitir que la habitación se ilumine con los últimos suspiros de esa pálida luz invernal. Fuera empieza a nevar.

Ana M. Serrano

Cuatro siestas. II- Otoño.

Cuatro siestas. II- Otoño.

Cae la tarde plomiza y gris. Demoledora, la incesante lluvia impone su luz mortecina; todo cede ante su inquietante cadencia, silenciosa, implacable. El asfalto de las calles vacías se funde con un cielo tan sombrío y amenazador que nadie se atreve a perturbar.

Ana M. Serrano

Cuatro siestas. I-Verano.

Cuatro siestas. I-Verano.

La calma y el bochorno han tomado la tarde; nada rompe el silencio salvo el monótono canto de las cigarras, las únicas que osan desafiar al sofocante verano. Nadie más se atreve a poner un pie en la calle.

Ana M. Serrano

Entropía. El placer del caos.

Entropía. El placer del caos.

Me gusta porque me da más juego, porque siempre me ha gustado jugar y fluir, fluir y mezclar, fluir y dejar fluir, jugar con las palabras y que las palabras fluyan desordenadas, sin sentido aparente. Y también me gusta el caos porque es el caos y su desordenado juego el único capaz de conseguir el equilibrio perfecto. Porque el azar, el destino, la suerte y el caos son los ingredientes principales de mi juego y mi Entropía.

Ana M. Serrano

El amor en los tiempos del ciber

El amor en los tiempos del ciber

A través de los mensajes de correo que se envían el uno al otro vamos descubriendo sus caracteres, los detalles de su vida, de sus trabajos, de su familia. Son mensajes cortos —salvo dos o tres que se extienden algo más—, intensos a veces que nos desvelan sus miedos, sus anhelos, sus contradicciones, el deseo de descubrirse, de mirarse a los ojos y tocarse. ¿Están realmente enamorados? ¿Puede más el deseo o el temor?

Ana M. Serrano

Cómo hemos cambiado

Cómo hemos cambiado

Ahora las suscripciones a tu blog, al mío y al de casi todos —digo casi porque las excepciones, como las meigas, existen— son el regalo del día. Igual que los comentarios. Abres tu página, le echas un vistazo y de pronto, ¡ah, el milagro!, ¡tres comentarios!, ¡dios mío, increíble! Y te afanas en contestar. ¡Te hacen ilusión hasta los spam!

Ana M. Serrano

Arcones secretos IV

Arcones secretos IV

[…] baila y apuesta su vida al caballo perdedor desafiando la ley de la gravedad y cualquier atisbo de raciocinio —si acaso le restaba algo de cordura tras esa noche—; baila y apuesta una vida deliciosa y deseable, una vida aparentemente perfecta, un hombre cariñoso y tranquilo —el hombre a quien un día amó con el mismo delirio y mucha menos inconsciencia— y que hoy la llena de vacíos.

Ana M. Serrano

Diccionario de literatura para esnobs…

Diccionario de literatura para esnobs…

Yo creo que este diccionario —se estructura como tal, de la a a la z aportando datos biográficos, muy pocos literarios, de artistas nacidos a finales del s XIX o principios del XX, definiciones de ciertos movimientos vanguardistas que resultan arcaicos hoy en día, grupitos elitistas (happy fews, beat generation, en fin…) y lugares como el nostálgico Café de Flore, el Hafa o la famosa Carnaby Street— es más un homenaje a ciertas musas de los 60 y los 70, a la excentricidad y a una vanguardia francesa (pocos artistas menciona que no sean franceses) algo trasnochada.

Ana M. Serrano

Vértigo

Vértigo

Tras subir varios pisos de sosiego, Isabel se quedó sin aliento.

Ana M. Serrano

Pandora…

Pandora…

— Toma este ánfora, bella Pandora, es para Prometeo. En ella he encerrado todos los males y desgracias que conozco. Deberás embaucarle y seducirle consiguiendo que destape la vasija de forma que su contenido se esparza por la Tierra y los hombres no puedan volver a ser felices.

Ana M. Serrano

Como la vida misma

Como la vida misma

A parte de de calcular el momento exacto para recoger a Luis justo antes de que cierren la puerta del colegio y justo después de que la jauría de amantísimas mamás se hayan esfumado librándome así de los comentarios y angustias varias sobre cómo torturan a sus adorables vástagos -tan capullos como el mío, por cierto, pero mucho mejores, ¡dónde va a parar con esa madre que siempre llega tarde!- con exámenes y deberes, llevarlo al baloncesto, esperar hora y media en la grada, congelada, aburrida y asintiendo como lerda a la misma conversación absurda que había conseguido evitar en colegio…, a parte de tan excitante planazo, tengo libre el resto del tiempo.

Ana M. Serrano

Newsletter

La forma más sencilla de estar al día de todo lo que se publica en Diálogos de Libro.

Puedes ejercer en cualquier momento tus derechos de acceso, rectificación, cancelación y oposición sobre tus datos.

  1. Páginas
  2. 1
  3. 2
  4. 3
  5. 4
  6. 5
  7. 6
  8. 7

Artículos

    Finlandia.

    Cuenta el ranking World Happiness Report 2018 que Finlandia es el país más feliz del mundo, el más estable, el más seguro, transparente y equitativo.

    Ana M. Serrano

    El objetivismo individualista de Ayn Rand.

    A Ayn Rand la han llamado sectaria, racista, dogmática, antifeminista, radical… Eso en los días buenos. Sin embargo, ella no estaba dispuesta a hacer la más mínima concesión. Inmolarse en el altar de lo colectivo no entraba en sus planes de vida.

    Ana M. Serrano

    Poemas

      Haiku o el arte de lo pequeño. II

      Hoy, el haiku se escribe en veinticinco lenguas (algunos afirman que en setenta) que representan corrientes culturales diferentes.

      Ana M. Serrano

      Tankas (des) encadenados

      El Tanka es un poema corto, sin rima de cinco versos (5-7-5-7-7 sílabas); el tercero es el eje.

      Ana M. Serrano

      Renacer.

      Renacer serpenteando entre las aguas turbulentas, mar despiadado que mis ojos engendraron.

      Ana M. Serrano

      Canción del amor prohibido (y versión)

      «Solo tú y yo sabemos lo que ignora la gente / al cambiar un saludo ceremonioso y frío, / porque nadie sospecha que es falso tu desvío, / ni cuanto amor esconde mi gesto indiferente.»

      Ana M. Serrano

      Relatos

        Junio ardiente.

        En Madrid no es primavera hasta que junio te empuja a enfilar el parque temprano, antes de que los excursionistas urbanos adopten su condición de horda, tomando por asalto el espacio reservado a la poesía.

        Ana M. Serrano

        Los días azules.

        Hay días así. Azules, blanditos. Días esponjosos que huelen a oxígeno, a cruasán de mantequilla, a libro de papel, a ratos de infancia.

        Ana M. Serrano

        Primavera, Notre Dame y otros delirios.

        Es abril y llueve. Camuflada tras un visillo miro la lluvia caer y pienso. Y entonces recuerdo otra mañana igual de lluviosa y agreste, cuando no estaba en casa, sino en la calle.

        Ana M. Serrano

        La Mendiga.

        Porque ella ya está allí. Como cada día, la mendiga ha desplegado todo su material de guerra callejero: la silla, el vaso de plástico, las mantas de colorines sobre las piernas. La escena ya es rutina.

        Ana M. Serrano

        Desierto.

        A las puertas del desierto, antes de cruzar la frontera hacia el lugar donde nace el silencio, se siente ajena al gentío. ¿Para qué viajan?

        Ana M. Serrano

        Minipost

          Generaciones.

          ¿Sabes que pasa, Ignacio? Que cuando me hablas de tus anhelos, de lo que quieres estudiar, jamás mencionas la palabra «libertad».

          Ana M. Serrano

          Nunca nos dejan en paz.

          El pueblo llano, cuando reza, pide lluvia, hijos sanos y un verano que no acabe jamás.

          Ana M. Serrano

          Vértigo

          Tras subir varios pisos de sosiego, Isabel se quedó sin aliento.

          Ana M. Serrano

          Cuatro

          No existe más espacio, ni surco.

          Ana M. Serrano

          Juegos de tankas

          No calma el agua la sed que me consume bajo la lluvia; ¡Derrama tu rocío ardiente entre mis labios! Rafa …

          Ana M. Serrano

          Recomendado

            Leyendo a Clarice Lispector.

            Clarice Lispector fue una mujer rodeada de misterio. De origen judío ucraniano, llegó a Recife (Brasil) con los dos meses de vida. Su condición de inmigrante, una madre enferma y la pobreza inicial de su familia definieron su mundo literario.

            Ana M. Serrano