Diálogos de Libro

Si hay poesía subterránea en mis palabras, solo tú lo sabes. En ti ha de acabar, puesto que fuiste tú su origen. José Hierro

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Carta de una profesora (*)

Carta de una profesora (*)

Por ello y porque estoy muy harta de tanta tontería lingüística —y no lingüística, que es peor— por parte de esos individuos e individuas que se sientan en los Parlamentos y Asambleas varias de este nuestro querido país a jugar a los Decretos y las prohibiciones, os copio literalmente la carta de una profesora.

Ana M. Serrano

Como la vida misma

Como la vida misma

A parte de de calcular el momento exacto para recoger a Luis justo antes de que cierren la puerta del colegio y justo después de que la jauría de amantísimas mamás se hayan esfumado librándome así de los comentarios y angustias varias sobre cómo torturan a sus adorables vástagos -tan capullos como el mío, por cierto, pero mucho mejores, ¡dónde va a parar con esa madre que siempre llega tarde!- con exámenes y deberes, llevarlo al baloncesto, esperar hora y media en la grada, congelada, aburrida y asintiendo como lerda a la misma conversación absurda que había conseguido evitar en colegio…, a parte de tan excitante planazo, tengo libre el resto del tiempo.

Ana M. Serrano

¿Qué es poesía…?

¿Qué es poesía…?

Poesía eres tú. La poesía, como la música, existe desde el origen de los tiempos, porque vivir sin poesía o sin música no será imposible —supongo— pero seguro el mundo se convertiría en un lugar aún más insufrible, inhóspito y aciago. Porque la poesía, como el mar, el siempre mar, ya estaba y era.

Ana M. Serrano

Arcones secretos III

Arcones secretos III

… dibuja en su piel cada palabra y cada beso, engulle sin medida, talla en su alma cada deseo y cada suspiro, graba en su memoria cada segundo porque sabe que se va a aferrar a esta noche durante miles de otras noches heladas. Porque Blanca, inconsciente —o no—, intuye que todo es una quimera, un coma de la razón, un segundo efímero, un delicioso delirio que nadie jamás nadie le podrá arrebatar.

Ana M. Serrano

Arcones secretos II

Arcones secretos II

Palabras abandonadas a su suerte, palabras convertidas en susurros, susurros que se evaporan en sus labios cada vez más próximos, cada vez más húmedos. La mirada de Blanca, enorme, se hace irresistible para Jaime que se zambulle en ella incapaz de pensar en nada más.

Ana M. Serrano

Arcones secretos

Arcones secretos

Una de esas noches de principios de julio. Una de esas noches sofocantes y dulces.

Ana M. Serrano

Vendiendo humo. Desahogo-I

Vendiendo humo. Desahogo-I

Estaba a punto de terminar de leer los periódicos del domingo. Una amena actividad que además de mantenerme informada sobre …

Ana M. Serrano

Letras en el Sahara

Letras en el Sahara

¿Por qué hoy un libro y por qué precisamente este libro: Estás en la luna? Porque es precioso, porque es …

Ana M. Serrano

Cuatro

Cuatro

No existe más espacio, ni surco.

Ana M. Serrano

Espectáculos bochornosos

Espectáculos bochornosos

Ayer, media España contemplaba, contemplábamos, a veintidós tipos que le daban patadas a un balón y, en cuanto podían, se …

Ana M. Serrano

Ellos

Ellos

Una pasión infinita, pagana, mórbida, casi obsesiva, inconcebible y enfermiza para algunos, codiciada por otros, a veces incomprendida, eternamente mágica. …

Ana M. Serrano

Mi señor

Mi señor

Mi señor, desde este oculto presidio, cautiva entre los muros pesados y fríos de la rutina, desde esta ordenada celda …

Ana M. Serrano

Callejeros

Callejeros

Desde niño supo que la música era su vida. Tenía ocho años cuando le llevaron por primera vez a un …

Ana M. Serrano

Juegos de tankas

Juegos de tankas

No calma el agua la sed que me consume bajo la lluvia; ¡Derrama tu rocío ardiente entre mis labios! Rafa …

Ana M. Serrano

El abuelo

El abuelo

  El abuelo, joven aún, es un hombre curtido por la experiencia, endurecido por una vida difícil y la absurda …

Ana M. Serrano

Por qué no he ido a la huelga

Por qué no he ido a la huelga

Hay muchas razones para apoyar una huelga general en España: el cinismo de unos gobernantes ineficaces cuyo único interés es …

Ana M. Serrano

Imán. Tu voz

Imán. Tu voz

Me acerco a ti despacio, trémula, fascinada. Sed de tu voz, eco en mis oídos. No te veo, sólo escucho. …

Ana M. Serrano

Micro-diálogo

Micro-diálogo

_ Hoy vamos a jugar a que me he ido; yo ya no estoy y tú no existes. _ ¿Te …

Ana M. Serrano

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Artículos

    Camille Claudel, la escultora maldita.

    Camille Claudel, la hermana de Paul Claudel, la amante musa de Rodin. Por eso se la recuerda en la historia. No porque fuera la mejor escultora de su tiempo.

    Ana M. Serrano

    De madres e hijas.

    A Cecilia Bölh de Faber lo de escribir le venía de serie. Francisca Larrea, su madre, tradujo a Lord Byron y a Mary Wollstonecraft.

    Ana M. Serrano

    Poemas

      Haiku o el arte de lo pequeño. II

      Hoy, el haiku se escribe en veinticinco lenguas (algunos afirman que en setenta) que representan corrientes culturales diferentes.

      Ana M. Serrano

      Tankas (des) encadenados

      El Tanka es un poema corto, sin rima de cinco versos (5-7-5-7-7 sílabas); el tercero es el eje.

      Ana M. Serrano

      Renacer.

      Renacer serpenteando entre las aguas turbulentas, mar despiadado que mis ojos engendraron.

      Ana M. Serrano

      Canción del amor prohibido (y versión)

      “Solo tú y yo sabemos lo que ignora la gente / al cambiar un saludo ceremonioso y frío, / porque nadie sospecha que es falso tu desvío, / ni cuanto amor esconde mi gesto indiferente.”

      Ana M. Serrano

      Relatos

        Amanecer.

        Callejones de suburbio. Rejas oxidadas en las ventanas, algún que otro cristal roto, muros desconchados, telefonillos quemados, cabinas reventadas, broncas y jeringuillas.

        Ana M. Serrano

        Sospecha – II.

        Aunque se esforzaba por adivinar cómo había llegado hasta allí, solo veía una luz irreal, la nieve amontonada a ambos lados de la acera, la indiferencia del policía

        Ana M. Serrano

        Intrusos.

        La primera vez que los vi un grito de terror se ahogó en mi garganta. Fue la noche del 16 de septiembre.

        Ana M. Serrano

        Sospecha. I.

        La noche del 19 de noviembre, el silencio reinaba en el pequeño hotel de Kitzbühel. Anke dormitaba apoyada sobre el mostrador…

        Ana M. Serrano

        Minipost

          Generaciones.

          ¿Sabes que pasa, Ignacio? Que cuando me hablas de tus anhelos, de lo que quieres estudiar, jamás mencionas la palabra “libertad”.

          Ana M. Serrano

          Nunca nos dejan en paz.

          El pueblo llano, cuando reza, pide lluvia, hijos sanos y un verano que no acabe jamás.

          Ana M. Serrano

          Vértigo

          Tras subir varios pisos de sosiego, Isabel se quedó sin aliento.

          Ana M. Serrano

          Cuatro

          No existe más espacio, ni surco.

          Ana M. Serrano

          Juegos de tankas

          No calma el agua la sed que me consume bajo la lluvia; ¡Derrama tu rocío ardiente entre mis labios! Rafa …

          Ana M. Serrano

          Recomendado

            Camille Claudel, la escultora maldita.

            Camille Claudel, la hermana de Paul Claudel, la amante musa de Rodin. Por eso se la recuerda en la historia. No porque fuera la mejor escultora de su tiempo.

            Ana M. Serrano

            De madres e hijas.

            A Cecilia Bölh de Faber lo de escribir le venía de serie. Francisca Larrea, su madre, tradujo a Lord Byron y a Mary Wollstonecraft.

            Ana M. Serrano