Diálogos de Libro

Si hay poesía subterránea en mis palabras, solo tú lo sabes. En ti ha de acabar, puesto que fuiste tú su origen. José Hierro

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Gris.

Un ser agotado, solitario, contradictorio, que no encuentra su lugar en el mundo y no sabe (no se atreve) cómo ponerle fin.

Gris

Un ser gordo que aborrece la gordura. Un ser viejo que detesta la vejez. Un ser mediocre que no soporta la mediocridad. Un ser deforme que persigue la belleza. Un ser enfermo que tiene pánico a la enfermedad, al dolor, a la decadencia. Un ser esclavo de los cánones que grita por la libertad. Un ser estúpido y gris que hubiera matado por ser inteligente, extrovertido, carismático. Un ser que hubiera querido hacer algo digno y sólo se ha dedicado a desperdiciar el tiempo. Un ser ridículo y absurdo que lucha cada día contra lo único que no puede detener. Un ser agotado, solitario, contradictorio, que no encuentra su lugar en el mundo y no sabe (no se atreve) cómo ponerle fin. Un ser que se odia y sufre mucho más que si le odiaran los demás. No hay consuelo ni remedio ni marcha atrás. Igual en otra vida… Y mientras, tira.

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Cosas mías

Invierno.

Cada año, a partir de abril o mayo, se me olvida el invierno. El sabor a desaliento, el mito deshonesto del cielo de Madrid, la eternidad de árboles pelados, la insensatez de esos pobres almendros desafiando a febrero.

Ana M. Serrano

Ciudades de diseño.

Brasilia, Camberra, Chandigarh, Dubai, Abu Dhabi, Doha…, todas ellas vestidas de una belleza estatuaria digna de museo, parecen estar esperando que alguien les insufle vida.

Ana M. Serrano

Reivindico mi Navidad. Y los belenes napolitanos.

Reivindico el esplendor, el fasto de los belenes hermosos. Las figuras colosales, bellísimas, vestidas de sedas y brocados, que olían a chimenea, a volutas plateadas, que sabían a Navidad.

Ana M. Serrano

Otoño.

En otoño las calles no duelen. Ni la lluvia. Al contrario. El otoño calma y colma la sed de sosiego. Las esquinas se redondean, se vuelven sinuosas. Nada pincha.

Ana M. Serrano