Diálogos de Libro

Si hay poesía subterránea en mis palabras, solo tú lo sabes. En ti ha de acabar, puesto que fuiste tú su origen. José Hierro

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Una carta.

Se trata de una carta. La carta de una madre. Isabel de la Fuente se llama. Su hija se llamaba Cristina y fue una de las cinco niñas que perdieron la vida en el MADRID-ARENA hace apenas seis meses.

Paisaje

Ayer por la mañana me entretenía leyendo por encima y sin demasiado interés uno de esos periódicos locales más repletos de publicidad que de otra cosa, perfectos para pasar el rato sin grandes debates internos y nulo esfuerzo intelectual, mientras esperaba felizmente sentada al sol con un pitillo en una mano y una cerveza en la otra. En esas me encontraba cuando llegué a la última página y una carta me revolvió, devolviéndome a la realidad.

Se trata de una carta. La carta de una madre. Isabel de la Fuente se llama. Su hija se llamaba Cristina y fue una de las cinco niñas que perdieron la vida en el MADRID-ARENA hace apenas seis meses. Se la “dedica” al organizador del tugurio en cuestión -Miguel Ángel Flores- tras su sorpresa al conocer que semejante personaje tuvo la desfachatez de advertir a Cristina Cifuentes sobre el «riesgo para la seguridad de las personas» del recinto del Madrid-Arena.

Porque existen seres tan indeseables como ese tipejo Flores y porque todavía hay algunos no menos indeseables que se atreven a criticar (¡existen, creedme!), con toda la inhumanidad y la falta de sentimientos que ello implica, la insistencia de los medios -que durante unos días (pocos) abrieron sus informaciones con la terrible noticia- en aclarar qué paso aquella noche de Halloween, reproduzco la carta tal y como aparece en ese periódico.

«Imputado Flores: Mi hija, Cristina Arce, tuvo la mala fortuna de toparse contigo el pasado 1 de noviembre. Ello le costó la vida con 18 años. Así supimos todos de tu existencia.

Desde ese día, en el que también quedaron destrozadas las vidas de sus padres, de su hermana y de toda su familia y amigos, he considerado que eras una “persona” tan insignificante que no merecía la pena malgastar ni un segundo en tí.

Sin embargo y a raíz de lo que se ha publicado recientemente en la prensa, creo que ha llegado el momento de comentarte algunas cosas:

Que un individuo como tú que, presuntamente, se ha pasado por el arco del triunfo todas las normas de seguridad en el Madrid Arena durante la fiesta de Hallowen, al que no le ha importado en absoluto la seguridad y el bienestar de sus miles de clientes venga ahora advirtiendo a la Delegada del Gobierno, Dª Cristina Cifuentes sobre el “inminente riesgo para la seguridad de las personas” y sobre que se debe “garantizar la seguridad de la ciudadanía madrileña” es un ejercicio de cinismo e hipocresía absolutamente repugnante e inmoral.

Bien poco te importó a ti en que condiciones de seguridad se encontraba el Madrid Arena el 1 de noviembre y el 8 de noviembre en que estaba anunciada otra fiesta y bien poco te importaba como estuviera el Madrid Arena el 1 de Enero de 2013 cuando, a pesar de lo sucedido, seguías en tu idea y vendiendo entradas para el SpaceFest 2013, fiestas que finalmente te has visto obligado a cancelar y de las que, al parecer, aún no has devuelto el dinero de las entradas. A mi hija le costó la vida tu desmedido afán de lucro y tu avaricia sin límites así que no vengas ahora dando lecciones que no te corresponden y para las que no estás cualificado ni ética ni moralmente.

Quizás lo que sucede es que te molesta no poder seguir llenándote los bolsillos a costa de poner en peligro la vida de la «ciudadanía de Madrid» que ahora, de repente, te preocupa tanto. Si te hubieras preocupado siempre por la “ciudadanía de Madrid” posiblemente ahora no habría 5 personas muertas. Pero desde luego lo que no sucede, ni ha sucedido nunca por lo que se ha visto, es que a ti te importe lo más mínimo la seguridad de nadie salvo la tuya propia.

Eres un ser tan pobre que sólo tiene dinero. ¡Das pena!… y mucho asco.

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